Presentación

La ciencia modela aspectos importantes de nuestra forma de ver y nuestra manera de actuar en el mundo. Por ello la divulgación científica, que tiempo atrás se consideraba una forma suplementaria de cultura, es hoy una cuestión política de las más relevantes. Pero el acceso al conocimiento científico por parte de la población parece ser una de las tareas más difíciles de lograr. Por ello este curso se propone formar reflexionando sobre las lógicas mediáticas involucradas en la divulgación científica, creando a su vez un marco de intercambio de documentación, realizaciones y experiencias sobre el tratamiento de temas científicos de interés social y desarrollando producciones propias a partir del estudio de trabajos históricamente relevantes en la comunicación pública sobre la ciencia.

lunes, 29 de octubre de 2012

Significados de la divulgación en ciencias naturales y matemática desde la perspectiva del divertimento y el espectáculo

UN EJEMPLO COMPARATIVO ENTRE DOS REALIZACIONES AUDIOVISUALES.

El Canal 7, la Televisión Pública de la República Argentina, acaba de emitir los dos primeros capítulos de la serie Guerra Guasú, sobre la Guerra del Paraguay, el acontecimiento bélico más trágico de América del Sur ocurrido durante el siglo XIX. Tanto la factura de la obra, de notable calidad, como la compleja y difícil temática abordada, nos obligan a proponer, en contraposición, un ejercicio reflexivo sobre la trivialidad argumentativa y la banal realización televisiva de algunas producciones sobre temas que involucran las ciencias de la naturaleza y la matemática.

"GUERRA GUASÚ", Canal 7 Argentina / Ciencias sociales.

"CIENCIA EN JUEGO", Tecnópolis TV / Ciencias naturales y matemática.

martes, 9 de octubre de 2012

Arte "y" Ciencia

La ciencia se esfuerza ciertamente en describir la naturaleza y distinguir el sueño de la realidad, pero no hay que olvidar que los seres humanos tienen tanta necesidad de sueños como de realidades.   
                                                                            François Jacob

           Clavada en la inconmovible piedra que constituye su fortaleza, la especialización del mundo moderno despliega su poder técnico sobre la vida de los propios hombres que temerosos la cuestionan al tiempo que la veneran. Intentarán orientar su poder pero lo harán alimentando el corazón que le da vida con un nuevo experto, aquel que se armará con la conjunción “y” para ofrecernos el espejismo de una falaz perspectiva integradora, donde lo uno se subordina a lo otro.
          La expresión artística y la actividad científica son distintas y por ello la unión que pretende diluir las fronteras que las definen no puede ser más que un confuso acto. Es posible que con ello se intente dar un barniz humanista con el que conjurar las heridas abiertas por la razón técnica durante el siglo XX, sin embargo las agrava. Porque esa síntesis se decide y constituye desde el predominio de una expresión particular, aquella que ofrece herramientas instrumentales eficaces a las fuerzas dominantes del mercado y a la ilusión de un saber que confunde objetividad con realidad en sí.
          Carl Djerassi ejemplifica lo que aquí decimos. Químico nacido en Austria, desarrolló su carrera en los Estados Unidos donde patentó junto a otros investigadores el principio activo del primer anticonceptivo oral. Escribió novelas y obras de teatro en un género literario que denominó ciencia en ficción y que lo llevó a definirse como contrabandista intelectual de la siguiente forma:
…si uno realmente quiere usar la ficción para introducir de contrabando hechos científicos en la conciencia de un público científicamente analfabeto –y yo creo que ese contrabando es intelectual y socialmente beneficioso–, entonces es fundamental que los hechos se describan con precisión. De lo contrario, ¿cómo puede el lector no formado científicamente saber qué forma parte del entretenimiento y qué se le explica en aras del conocimiento objetivo?

          El arte se convierte aquí en trampa estética porque su función es imponer un saber que se juzga incuestionable y valioso en sí mismo por ser imaginado como la expresión última de la realidad. De esta forma, la creación artística enmudece la emoción porque se ha transformado en medio, en herramienta, en un fantasma que habita las tierras del engaño. Ciencia y literatura, ciencia y cine, ciencia y pintura, son expresiones que por lo general someten a la literatura, al cine, a la pintura.
          El arte como la ciencia son actos que iluminan la vida humana desde diferentes perspectivas. Su fusión no se puede lograr sin ejercer un acto violento que destruya sus identidades. Si bien no son lo mismo, ni uno se subordina al otro, tampoco son independientes, forman parte de un paisaje único. En un mismo espacio y en un mismo lugar se complementan en múltiples sensaciones, en particulares miradas del pensamiento sabiendo que a cada una de ellas les caben diferentes incumbencias y responsabilidades.
          La especialización es un reflejo de la complejidad de los logros humanos y por ello es una condición inevitable del mundo moderno. Pero su filo creador, como el de Excalibur, debe ser liberado de la piedra que lo aprisiona y para ello debemos renunciar a la construcción de falsas pero seductoras síntesis que lejos de revelar el valor de la diversidad de las acciones humanas y la construcción colectiva, subsumen unas cuestiones a otras. Debemos, además, asumir que los expertos sólo lo son en un aspecto particular de la creación humana impidiendo así que un embustero “y” nos oculte el valor del conocimiento, la belleza, los sueños y las esperanzas.

Eduardo Wolovelsky